Título: Runner
Haas es una chica de 18 años que fue criada en Missouri. Cuando su padre muere repentinamente, ella debe cumplir su deseo de ser enterrado en su pueblo natal de Illinois. Allí conoce a un joven llamado Will, un alma solitaria y creativa con la que inmediatamente siente una íntima conexión.
Runner es una película difícil de
ver, aunque sólo tenga una duración de 76 minutos. No quiero decir que su trama
sea compleja o que contiene imágenes fuertes, pero es una película que trata de
explicarte todo sólo con la imagen, además de que son muy largas.
Ver esta película me hizo recordar “A ghost story”, pero sin la complejidad que esta abarca. Es una historia sencilla, pero con unos paisajes impresionantes, donde la melancolía se siente a cada momento. Además de que cada acontecimiento que ocurre tiene un peso, ya que eso permite, para Haas y Will, definir los caminos que van a tomar.
Esta opera prima de Marian
Mathias, que se desprende a propósito del cine comercial y sin caer en los
cliches del cine contemplativo, asombra con su fotografía en la que retrata los
paisajes de la zona rural de Estados Unidos en los años 50, sin dejar de
mencionar el peso emocional que se siente al finalizar.


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